Un docente encuentra una app estupenda el viernes y el lunes ya tiene a treinta alumnos dados de alta. Así es como la mayoría de los datos del alumnado acaban en empresas que el centro nunca ha revisado. La solución es un proceso de aprobación breve y rápido que los docentes usen de verdad.
Este artículo explica qué comprobar, en el orden que más tiempo ahorra. No es asesoramiento jurídico. Tu delegado de protección de datos, los servicios jurídicos de tu distrito escolar o la administración educativa tienen la última palabra.
Paso 1: ¿qué datos recoge la app?
Empieza por enumerar lo que la app necesita para funcionar. Después compáralo con lo que pide.
- ¿Necesita los nombres de los alumnos, o bastarían las iniciales o un código de clase?
- ¿Recoge direcciones de correo electrónico, fotos, grabaciones de voz o la ubicación?
- ¿Pide la fecha de nacimiento? Si es así, ¿por qué?
- ¿Recoge texto libre en el que los alumnos podrían escribir algo personal?
Una app que pide más de lo que necesita es la primera señal de alarma. Un juego de ortografía no tiene motivo para leer los contactos de un alumno.
Paso 2: ¿quién controla los datos?
Según la mayoría de las leyes de privacidad, o el centro o el proveedor es quien decide qué se hace con los datos. Para el uso escolar, quien debe decidir es el centro, y el proveedor solo debe tratar los datos siguiendo las instrucciones del centro.
Busca esto en las condiciones o en la política de privacidad del proveedor:
- El proveedor usa los datos del alumnado solo para prestar el servicio al centro.
- El proveedor no vende los datos del alumnado ni los usa para publicidad dirigida.
- El proveedor no crea perfiles de los alumnos con fines ajenos al centro.
- El centro puede pedir que se borren los datos, y el proveedor indica en cuánto tiempo lo hace.
- El proveedor enumera sus subencargados del tratamiento, como los proveedores de alojamiento y de analítica.
Si el proveedor ofrece un acuerdo de tratamiento de datos firmado o un acuerdo estándar de privacidad de datos del alumnado, pídelo. En Estados Unidos, muchos estados usan los acuerdos del Student Data Privacy Consortium, y puede que el proveedor ya haya firmado uno con un distrito escolar cercano.
Paso 3: la ley de tu país
Las comprobaciones anteriores son iguales en todas partes. El marco legal no. Esta tabla enumera las principales leyes que conviene consultar.
| País | Principales leyes que debes conocer |
|---|---|
| Estados Unidos | FERPA (expedientes educativos), COPPA (servicios en línea para menores de 13 años) y las leyes estatales de privacidad del alumnado |
| Reino Unido | UK GDPR y la Data Protection Act 2018 |
| España y la UE | RGPD (GDPR) y, en España, la LOPDGDD (Ley Orgánica 3/2018) |
| Australia | La Privacy Act 1988 y las leyes de privacidad de cada estado o territorio para los centros públicos |
| India | La Digital Personal Data Protection Act, 2023, que considera menor a cualquier persona de menos de 18 años |
| Canadá | Las leyes provinciales de privacidad para organismos públicos, que varían según la provincia |
| Argentina | Ley 25.326 de Protección de los Datos Personales, supervisada por la AAIP |
Hay algunos puntos que surgen a menudo:
- Centros de Estados Unidos y COPPA. La Comisión Federal de Comercio (FTC) permite que los centros den su consentimiento en nombre de las familias cuando una app se usa solo con fines educativos. Ese consentimiento no cubre que el proveedor use los datos para ninguna otra cosa.
- Países con RGPD. El centro suele necesitar un acuerdo de tratamiento de datos con el proveedor. Una app nueva que trata muchos datos de menores también puede necesitar una evaluación de impacto relativa a la protección de datos antes de implantarla.
- India. La ley DPDP exige un consentimiento verificable de los padres antes de tratar los datos de un menor y prohíbe el seguimiento, la monitorización del comportamiento y la publicidad dirigida a menores.
- Datos almacenados en el extranjero. Comprueba dónde guarda los datos el proveedor. Algunas provincias, estados y países tienen normas sobre la salida de los datos del alumnado fuera de su jurisdicción.
Paso 4: seguridad básica
No necesitas una auditoría de seguridad completa para una app de cuestionarios. Pero sí necesitas algunas respuestas:
- ¿La app admite inicio de sesión único con Google o Microsoft, para que los alumnos no tengan que crear contraseñas nuevas?
- ¿Los datos están cifrados en tránsito y en reposo?
- ¿El proveedor ha sufrido alguna brecha de seguridad y cómo se lo comunicó a sus clientes?
- ¿Puede el centro eliminar la cuenta de un alumno cuando se va?
Paso 5: que la aprobación sea rápida
El mejor proceso es el que siguen los docentes. Algunas ideas que funcionan:
- Publica una lista de apps aprobadas, para que los docentes la consulten antes de dar de alta a los alumnos.
- Da a los docentes un formulario de solicitud de una página que cubra los pasos 1 a 4. La mayoría de las solicitudes se pueden resolver en una semana.
- Clasifica las apps en tres grupos: aprobadas, aprobadas con condiciones (por ejemplo, sin cuentas de alumno, solo dirigidas por el docente) y no aprobadas.
- Revisa la lista una vez al año y quita las apps que nadie usa.
Señales de alarma
Di que no, o haz más preguntas, si ves cualquiera de estas señales:
- La política de privacidad dice que el proveedor puede compartir datos con “socios” con fines de marketing.
- No hay forma de borrar las cuentas de los alumnos.
- La app exige que los alumnos inicien sesión con una cuenta personal de redes sociales.
- La política de privacidad se actualizó por última vez hace años o no menciona en absoluto a los menores ni a los centros escolares.
- El proveedor no quiere firmar un acuerdo de datos y no explica por qué.
Resumen
Comprueba qué datos recoge la app, confirma que el centro mantiene el control sobre ellos, consulta la ley que se aplica en tu país, haz cuatro preguntas de seguridad y publica una lista de apps aprobadas. Un proceso claro protege a los alumnos y hace que las buenas apps lleguen antes a las aulas.